Dr. Norman´s
Derechos Reservados
2014
“Todo lo que el hombre siembra, es lo que cosecha.” Nuestro Creador mismo
le dio a nuestros primeros padres el mandato de sembrar. La semilla era
perfecta, a sí mismo el fruto.  El hombre decidió comer del árbol prohibido y
experimentó inmediatamente el efecto de la combinación en aquel fruto del
bien y del mal.  Comenzó a morir. Se vio el efecto en toda la naturaleza de la
decisión de aquel que se había puesto como administrador de la creación. El
primer sembrador, Caín, trató de ofrecer su ofrenda de los frutos de la
tierra, cambiando el Mandato Divino y al Dios no aceptarlo, se convirtió en el
primer asesino. Definitivamente sus frutos no eran parte del Plan Original
del Creador.
Sin embargo, a pesar de todo el daño que se ha tratado de hacer cambiando la
naturaleza misma de las semillas originales, todavía queda parte de la
genética diseñada por el Creador, como para impartir energía, vida y poder
restaurar la salud del organismo.  Hay que ser selectivos, mediante la
utilización de aquellos productos que puedan ofrecer el mejor índice de
energía, con la menor cantidad de residuos que el cuerpo no pueda
metabolizar correctamente.  Por eso hemos recomendado un régimen
alimentario sencillo y sano, que permita los procesos de desintoxicación
orgánicos, para “que el alimento sea su medicina y su medicina sea su
alimento.”